La industria de los productos del mar ante el reto de la digitalización

Libro Blanco

La industria de los productos del mar ante el reto de la digitalización

La industria de los productos del mar es uno de los grandes motores del sector agroalimentario en España y, especialmente, en Galicia. Galicia concentra más del 80% de la producción conservera española y se ha consolidado como el principal polo conservero de Europa. Conserva, congelado, elaborados y productos frescos forman parte de una cadena de valor compleja, altamente regulada y con una clara vocación exportadora.

Durante años, el sector ha sabido competir gracias a la calidad, la experiencia y el cumplimiento normativo. Sin embargo, el contexto actual plantea un nuevo escenario: más exigencias, más datos, más presión en costes y menos margen de error.

Y aquí viene el dato que muchos prefieren ignorar: según el Libro Blanco de Digitalización del Sector Conservero, que elaboramos junto a ANFACO-CECOPESCA a partir de cuestionarios a empresas del sector, más del 60% de las conserveras aún depende de procesos manuales en áreas críticas como trazabilidad, control de calidad y producción. Excel, papel y “buena memoria” siguen siendo herramientas habituales cuando alguien falta al trabajo.

En este punto, la digitalización deja de ser una mejora tecnológica para convertirse en una decisión estratégica.

¿Qué se entiende por “productos del mar” en la industria alimentaria?

Cuando hablamos de productos del mar desde un punto de vista industrial, no nos referimos al consumo final ni a la gastronomía, sino a todo el ecosistema empresarial que transforma recursos marinos en productos comercializables a escala nacional e internacional.

Dentro de esta industria se incluyen:

  • Productos frescos y refrigerados
  • Productos congelados
  • Conservas de pescado y marisco
  • Productos elaborados y de valor añadido
  • Subproductos y derivados

Todo ello integrado en una cadena que abarca desde la captura o acuicultura hasta la transformación, el envasado, la logística y la comercialización.

El peso estratégico del sector de los productos del mar

La industria de los productos del mar tiene un peso económico, social y territorial clave:

  • Galicia es el epicentro de la conserva europea.
  • El sector es intensivo en empleo, especialmente femenino.
  • La exportación es uno de sus pilares, con mercados cada vez más exigentes.

Pero hay un problema: más del 37% del empleo agroalimentario en España corresponde a personas mayores de 50 años, y el sector conservero no es una excepción. La jubilación de generaciones con décadas de experiencia pone en riesgo la transmisión de conocimiento tácito, especialmente en procesos críticos de producción y control de calidad.

Este posicionamiento obliga a las empresas a operar con altos estándares de calidad, trazabilidad y control, pero también a adaptarse a un entorno cambiante donde la información y la capacidad de reacción marcan la diferencia.

Los retos reales de las empresas de productos del mar

Más allá de titulares sobre innovación o sostenibilidad, en el día a día del sector se repiten una serie de retos muy concretos que identificamos en nuestro análisis sectorial.

Trazabilidad y seguridad alimentaria

La trazabilidad es una obligación normativa, pero solo el 40% de las empresas conserveras tiene trazabilidad extremo a extremo (E2E) digitalizada. El resto sigue gestionándola con sistemas parciales, procesos manuales o información dispersa entre Excel, papel y sistemas que no hablan entre sí.

Esto complica auditorías, exportaciones y respuestas ante incidencias. Cuando llega una inspección o una reclamación de cliente, se pierden horas (o días) reconstruyendo la información.

Control de costes y eficiencia operativa

El aumento de los costes energéticos, logísticos y de materias primas exige un control mucho más preciso de márgenes, mermas y rendimientos productivos.

Dato clave del Libro Blanco: las empresas que han implantado sistemas integrados de BI y analítica han reducido sus costes operativos directos entre un 8-12% y sus mermas en un 15% en líneas priorizadas.

Sin sistemas integrados, esa información simplemente no existe o llega demasiado tarde para actuar.

Exportación y presión de mercado

Vender en mercados internacionales implica cumplir normativas estrictas, ofrecer información fiable y responder rápido. España representa cerca del 10% del total de exportaciones agroalimentarias de la UE-27, situándose como la cuarta economía exportadora del sector.

Pero sin portales B2B, sin catálogos digitales conectados y sin capacidad de respuesta ágil, esa posición se erosiona frente a competidores más digitalizados.

Sostenibilidad y exigencias europeas

El Green Deal europeo y la estrategia Farm to Fork no son futuribles: son realidad ahora mismo. Ya no basta con cumplir, hay que medir, justificar y demostrar consumos, impactos y mejoras en energía, agua, residuos y envases.

El objetivo que marca el sector: reducir un 10% el consumo de kWh/tonelada y un 12% el consumo de agua/tonelada en líneas priorizadas mediante sensorización, cuadros de mando ESG en tiempo real y mantenimiento predictivo.

Muchas empresas ni siquiera saben cuánto consumen por tonelada producida porque esos datos no están vinculados a producción.

Digitalización en la industria de los productos del mar: dónde se atascan muchas empresas

La mayoría de empresas del sector ya ha dado algún paso digital, pero no siempre con el resultado esperado. Estos son los puntos de bloqueo más habituales que identificamos en el estudio sectorial.

Web corporativa que no genera negocio

Muchas webs funcionan como escaparate: informan, pero no captan distribuidores ni oportunidades reales. En un sector B2B e internacional, una web bien planteada puede ser una herramienta comercial clave.

Dato del Libro Blanco: aunque una amplia mayoría de empresas cuenta con web corporativa, en muchos casos no incorporan funcionalidades avanzadas como comercio electrónico, catálogos interactivos o integración con CRM/ERP.

👉 Aquí es donde un diseño web orientado a empresas industriales marca la diferencia: no se trata de “tener web”, se trata de que genere oportunidades reales.

Visibilidad digital sin estrategia

Tener presencia online no significa ser visible. El SEO (posicionamiento en buscadores) es todavía incipiente en el sector, y el SEM (publicidad online de pago) apenas está implantado, lo que reduce la capacidad de competir por tráfico cualificado.

Sin una estrategia clara de contenidos, SEO y apoyo a la actividad comercial, la web y las redes no aportan retorno.

👉 El marketing digital B2B permite al sector posicionarse ante el cliente adecuado, no ante cualquiera.

ERP infrautilizado y datos dispersos

Es habitual: tienes un ERP que funciona… pero solo para contabilidad. El resto —producción, calidad, logística, comercial— sigue funcionando en silos, con Excel y papel.

Realidad del sector: un porcentaje significativo de empresas dispone de ERP, pero en muchos casos se trata de versiones básicas o no integradas con otras áreas clave. Las funciones más implantadas son gestión administrativa, contabilidad y compras; menos frecuentes son los módulos de producción, mantenimiento o CRM.

Resultado: distintos sistemas funcionan en silos, lo que dificulta el flujo continuo de información. Cuando calidad, producción y logística no hablan entre sí, cada área toma decisiones con información incompleta.

👉 Una implantación u optimización de ERP bien planteada permite integrar procesos y disponer de información fiable cuando la necesitas.

Información que existe, pero no ayuda a decidir

Los datos están ahí, pero llegan tarde o no se analizan. El uso de herramientas de Business Intelligence, cuadros de mando o indicadores predictivos es todavía residual en el sector.

Muchas decisiones se toman con datos atrasados, lo que impide reaccionar con rapidez a incidencias de producción, costes o mercado. Sin cuadros de mando ni analítica, la toma de decisiones se basa más en experiencia que en información.

👉 La inteligencia artificial y la analítica empiezan a aportar valor cuando los datos se estructuran y se conectan con el negocio. Las empresas que han dado este paso han conseguido reducir paradas no planificadas en un 20% y mejorar su OEE (eficiencia operativa) entre un 10-15%.

De la tecnología a la estrategia: el verdadero cambio

Digitalizar no consiste en implantar herramientas sueltas. El verdadero salto está en conectar procesos, datos y personas para que la empresa:

  • Tome decisiones con información actualizada
  • Reduzca errores y tareas manuales
  • Gane eficiencia sin perder control
  • Cumpla normativa sin sobrecargar a los equipos
  • Mejore su competitividad a medio y largo plazo

Visión 2030 del sector conservero (según el Plan Estratégico):

“Convertir al sector conservero en un referente europeo de industria alimentaria avanzada, capaz de competir por calidad, trazabilidad, eficiencia y sostenibilidad, gracias a la digitalización integral de sus procesos.”

En este punto, la digitalización deja de ser un gasto para convertirse en palanca de negocio.

¿Por dónde empezar en una empresa de productos del mar?

No todas las empresas necesitan lo mismo ni al mismo tiempo. La hoja de ruta del Libro Blanco plantea una implantación por fases, con quick wins en 90 días y proyectos tractores a 6-18 meses.

El punto de partida suele marcar el camino:

  • Si el problema está en captar clientes o distribuidores → web y marketing digital B2B
  • Si el cuello de botella está en operaciones y control → ERP e integración de procesos
  • Si existen datos pero no se aprovechan → analítica e inteligencia artificial aplicada

Paquetes recomendados por tamaño:

  • Micro/pequeñas (≤50 personas): ERP básico + trazabilidad + cuadros de mando + web SEO → implantable en 3-6 meses
  • Medianas (51-250): integración planta (MES ligero) + BI financiero-operativo + automatización selectiva → 6-12 meses
  • Grandes (>250): arquitectura de datos corporativa + IA en planificación/mantenimiento + reporting ESG automatizado → 12-24 meses

La clave está en priorizar bien y no implantar tecnología sin una visión clara.

Una reflexión final

La industria de los productos del mar ha demostrado durante décadas su capacidad para adaptarse y competir. Hoy, ese liderazgo pasa por dar el siguiente paso en digitalización, no como moda, sino como herramienta para seguir siendo eficientes, sostenibles y competitivos.

El sector conservero se encuentra en un nivel intermedio de madurez digital: sólido en control y trazabilidad básica, pero con amplias áreas de mejora en integración de sistemas, explotación de datos y digitalización comercial.

Entender dónde estás y qué necesitas es el primer paso para hacerlo bien.

¿Quieres profundizar?

Si quieres ver datos concretos del sector, casos de uso reales y la hoja de ruta completa con KPIs medibles, puedes consultar el Libro Blanco de Digitalización y Estrategia del Sector Conservero, que elaboramos junto a ANFACO-CECOPESCA a partir del análisis de más de [X empresas] del sector.

Es un documento de referencia que combina diagnóstico real, líneas de actuación priorizadas y alineación con Europa (Green Deal, Agenda 2030, programas de financiación).

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